
Erik había construído su propio mundo en el Palacio de la Ópera, tejiendo en su interior una red de complicados mecanismos que abrían secretas trampillas y galerías ocultas. Se podría decir que todo el enorme edificio estaba bajo su dominio y su sagaz mirada, no escapando a su conocimiento todo lo que en la Ópera se hiciese o se fuera a hacer.
Pero la máscara que cubre su rostro, es la que le impone atrincherarse en sus propios dominios. Es un símbolo que separa dos mundos diferentes: el material y el espitirual, luz y oscuridad, cielo e infierno...
Como Hades (dios griego del inframundo), Erik protege su territorio de cualquier intruso; controla Agua y Fuego, dos elementos opuestos, pero definitivamente un juguete en sus manos. De hecho, su morada es como el fuego, comparable al amor que siente con Christine. Erik hace que la Ópera sea un lugar sagrado, siendo él mismo el dios que la domina.
El fuego se haya unido a la sangre y su tonalidad...Es por ello que en un baile de máscaras celebrado en la Ópera salga a la luz con un disfraz de la Muerte Roja (su color representa la muerte, la pasión y el fuego devorador), mostrando su auténtica faz, haciedo creer a todos los participantes que lleva una máscara en forma de calavera.
Es su propia ironía, en una mascarada, la que le hace mostrar al mundo su auténtico rostro cadavérico sin que nadie le reconozca.
Una vez más el color del fuego reaparece, esta vez como símbolo interno, representando su propia pasión fuerza.
Por otra parte, tenemos la simbología del Agua, contraria al Fuego.
El primer elemento inherente al agua es el lago subterráneo existente en el subsuelo de la Ópera, que es la frontera amenazante entre el oscuro mundo de Erik y el mundo de la luz en la superficie.
En numerosas culturas, el agua es un símbolo de purificación. Éste es el significado del lago: sólo los puros de corazón, como Christine, pueden cruzarlo (recuédese que en la novela de Leroux el daroga y Raoul no pueden cruzarlo).
El agua aparece de nuevo personificada en Christine. Al final de la historia, ella comienza a llorar y sus lágrimas se deslizan hasta el rostro de Erik. Estas lágrimas son el perdón, la purificación que el corazón del Fantasma necesitaba con ansiedad.

Ladyghost.
















Muy interesante todo el tema de las simbologías. La imagen del fantasma guiando su barca por las profundidades siempre me ha recordado a Caronte, el barquero de los infiernos en la mitología griega.
ResponderSuprimirMi parte preferida en la película de Burt Lancaster es cuando Christine le quita la máscara llorando y le besa... T_T es lo que Erik necesitaba, ese beso, esas lágrimas. Saber que algien llegó a sentir algo que fuera aversión...
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